Continúa el ciclo de historia indagando en la vida de las mujeres de la posguerra

Imagen de la charla del pasado jueves impartida por Ana Urmeneta (Foto: Plazaberri)

La pasada semana Ana Urmeneta nos acercó en su charla al discurso de médico de la época y habló de cómo sirvió para justificar desde el punto de vista científico el modelo de mujer que quiso implantar el franquismo.

En este sentido, habló sobre dos figuras médicas de la época: el psiquiatra Antonio Vallejo Nájera y el ginecólogo José Botella. El primero, padre del también psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nájera, fue médico militar y realizó test psicológicos a los brigadistas internacionales y a los y las presas republicanas entre diciembre de 1938 y octubre de 1939.

El test le sirvió, según expuso Urmeneta, para demostrar teorías peregrinas como que el marxismo es una "tara mental" y que es trasmisible en la descendencia -habló de un gen rojo que se podía heredar y que posteriormente ayudaría a justificar el robo de bebes de prisioneras-, que la mujer participaba en política para satisfacer sus apetencias sexuales, que las mujeres tienen debilidad en el equilibrio mental y que la iglesia impone normas estrictas a la vida cotidiana a modo de freno de esos "desequilibrios". Vallejo Nájera adopta las teorías de la eugenesia racial que estuvieron en boga a finales del siglo XIX y pretende llegar a la pureza de raza en el plano ideológico.

Por su parte, José Botella elevó la maternidad a acto cumbre de la mujer. Una maternidad entendida como única finalidad de la mujer, que no debía preocuparse por el sustento que debía buscar el hombre. Asimismo, según señaló Urmeneta, Botella aseguraba que el hombre no tenía capacidad de criar ni educar a sus hijos. Advierte también de los peligros de la contracepción y recomienda la abstinencia y el método ogino como método anticonceptivo. Su discurso sirvió para asentar las bases del discurso natalista del franquismo.

Además de estas figuras, Urmeneta habló de los castigos que sufrieron las mujeres republicanas, desde los rapados y el aceite de ricino hasta el encarcelamiento y la violación. Según esta enfermera e historiadora la dictadura supuso un retraso social, cultural y jurídico para las mujeres, retraso que vendría apoyado gracias también a un discurso médico.

Las redes de ayuda en Ezkaba

La tercera charla del ciclo "Jueves con la historia" que se celebrará hoy se acercará a las redes de ayuda y solidaridad que crearon las mujeres del penal de Ezkaba. La ponente será Amaia Kowasch, trabajadora social experta en género y participante del colectivo Txinparta por la memoria histórica de Ansoáin.

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