Eduardo Arocena

Estudiante y trabajador precarios. Indignado de sofá que decidió comprometerse y aportar su grano de arena. Espectador cada vez menos impasible de la vida.

2026-10-01

¿HAY ESPERANZA?

Recientemente se viene produciendo un fenómeno gratamente alentador en estos tiempos oscuros, y es que varios representantes de los Socialistas Democráticos de América (una organización que participa en las elecciones del partido demócrata estadounidense) están ganando las primarias del partido para varias candidaturas a cargos electos. A pesar de enfrentarse a toda la maquinaria del partido y de los lobbies que siempre han apoyado a candidatos más conservadores, están logrando recabar el apoyo necesario.

Parece que algo se mueve tras la victoria de Zohran Mamdani, quien congregó el voto de personas racializadas, jóvenes y con ingresos bajos y medios, con propuestas de vivienda asequible, transporte gratuito y justicia social. Congeló el alquiler de viviendas reguladas, estableció un gravamen a las segundas residencias, ha impulsado la apertura de supermercados públicos con precios asequibles y ha empezado a implementar un sistema público de cuidado infantil universal y gratuito. En la mismísima ciudad arquetípica del capitalismo moderno.

En Berlin, Die Linke ha obtenido la alcaldía con la promesa de expropiar 270.000 viviendas en manos de grandes tenedores.

La Puerta del Sol de nuevo se ha llenado de tiendas de acampada para reclamar el derecho a una vivienda digna recogido en el artículo 47 de la Constitución, movimiento impulsado por el sindicato de inquilinos. Necesitamos de nuevo las mareas blanca, verde y morada inundando las calles. Necesitamos las huelgas de médicos y profesores. Necesitamos una huelga general y que todo el descontento de la gente decente se traduzca en votos. Hay que hacer frente por un lado a los fachapobres y recordarles que son una minoría acomplejada y que no vamos a permitir que nos devuelvan a aquellas épocas grises que añoran; por otro, a los capitalistas que nunca tienen suficiente, que la democracia se trata de convertir los privilegios de unos pocos en derechos para todos, porque mi dignidad es igual que la suya, mi vida vale lo mismo que la suya, y que no estoy dispuesto a dejarme pisotear. En mi hambre mando yo. Y por otro, al PSOE al que siempre hay que obligarle a que adopte medidas verdaderamente socialistas, porque hace décadas que la S y la O se cayeron de sus siglas. El auge del fascismo es consecuencia directa de su falta de interés en satisfacer las necesidades materiales de la población y en la ausencia de diferenciación ideológica del PP.

Prefiero no ilusionarme porque luego el hostión de realidad será apoteósico si toda esta corriente se queda en nada. Como ocurrió en Madrid o Barcelona tras el 15M y las victorias de los partidos del cambio posteriores, cuando en la siguiente legislatura todo “volvió a su cauce” a pesar de la buena labor realizada.

Pero en la distopía en la que vivimos se agradece un rayo de luz entre tanta tiniebla.

Diseño y desarrollo Tantatic